18 de marzo de 2011

El carbonero garrapinos Parus ater

Su habitad natural son las coníferas, se le puede ver en un jardín con alguna conífera, frecuenta los comederos y su área de distribución llega hasta el límite superior de los bosques.
Esta primera fotografía está tomada en el Puerto de las señales, con una nevada de unos 40 centímetros y con las condiciones invernales de  los 1600 metros de altura.
Una parte muy importante de la dieta en el invierno la constituyen las semillas de las coníferas, pero es un pájaro fundamentalmente insectívoro y por tanto juega un papel fundamental en el control natural de los insectos.
El Carbonero garrapinos nidifica en los agujeros naturales de los árboles, se da la particularidad de que los bosques de coníferas no ofrecen tantos agujeros como los caducifolios y eso le obliga a construir el nido entre las raíces de los tocones, debajo de una piedra, en una pared o en la madriguera abandonada de algún otro pequeño animal.
Las fotografías de este nido están tomadas, la pasada primavera en el pinar del Cordal de Peón, al lado de un camino transitado; el continuo reclamo de comida por parte de los pollos me hizo dirigir la vista hacia el nido y las fotografías se tomaron sin acercarse, sin molestar, lo que me permitió hacer una secuencia donde se ven las diferentes tareas de sus progenitores. Suele ser un pájaro bastante atrevido, si nos estamos quietos y en silencio se puede aproximar bastante.
Desgraciadamente cuando les embutía la comida en el pico se ponía de espalda y quedaba tapada la escena, al pollo que está en primer término, aun se le puede apreciar el pico lo que parecía ser una araña de buen tamaño.

 







El viaje al nido se aprovecha para sacar las heces, un ritual de higiene muy importante y curioso de ver, los pollos se ponen en posición para que se les recoja la caquita.


Una y otra vez se tiene que regresar al nido con un insecto en la boca, los  pollos parecen insaciables.





Cuando regresaba del paseo ya se había salido un pollo del nido y estaba muy gracioso encaramado a una zarza.
Una forma de actuar positivamente con esta especie es la colocación de cajas anidaderas;  en los bosques de coníferas no ha proliferado mucho esta costumbre  que sería una notable mejora para el Carbonero garrapinos.

2 comentarios:

  1. Los críos son así: les vuelves la espalda un momento y ya te han metido los deditos en el enchufe... Menos mal que suelen ser irrompibles. Abrazos.

    ResponderEliminar
  2. Si Salomé, los cachorros siempre son un poco trastos; fases por la que todos pasamos, pero tanto como irrompibles...yo conservo de esa época una cicatriz en la frente ;) Un abrazo

    ResponderEliminar